martes, 24 de julio de 2018

Los juguetes sexuales en la antigüedad

El término olisbos, que significa resbalar o deslizar, es el nombre que en la antigua Grecia se le daba al artilugio de piedra, cuero o madera con forma fálica que las mujeres impregnaban en aceite de oliva para practicar el arte del amor propio. El consolador de toda la vida, desde la Prehistoria. En el año 2005 científicos alemanes descubrieron en la cueva, Hohle Fels, (Alemania) lo que, hasta la fecha que se escribe este artículo, puede considerarse el consolador más antiguo de la historia. Se trata de un falo de piedra perfectamente pulido de unos veinte centímetros de largo -la medida estándar en mi pueblo- que tendría unos 28.000 años de antigüedad.

En la obra Lisístrata, Aristófanes, les llama consoladores de viuda” y en Roma tenían cierto protagonismo en la noche de bodas. Antes de que los contrayentes se quedasen solos para consumar su matrimonio, que no era otra cosa que un simple contrato privado entre las partes, la madre de la novia disponía bajo el tálamo todo lo necesario para que no hubiese contratiempos: una jarra de miel para que al novio no desfalleciese, un potente afrodisíaco como la menta y una imagen de madera del dios Príapo -siempre representado con un enorme falo erecto- por si se producía el temido gatillazo. Tan arraigada estaba la creencia de las propiedades afrodisíacas de la menta que en tiempos de guerra se prohibía plantar semillas de menta y hacer brebajes con ella. Los hombres debían centrarse en “hacer la guerra y no el amor“. En el Satiricón, los olisbos eran utilizados como instrumentos de tortura: se untaban en pimienta y se introducían por el ano.

En otras latitudes, los consoladores estaban hechos de materiales más… digamos, más… bueno, más… en Oriente Medio se hacían con boñiga seca de camello recubierta por una resina. Y en Egipto, cuenta la leyenda que la fogosa Cleopatra fue la que dio el salto del consolador al vibrador. A falta de pilas o electricidad, su consolador vibraba de forma “natural”: en una calabaza seca y hueca se metían abejas vivas que, al revolotear, provocaban la vibración (¡No intente hacer esto en casa! Y si lo hace, elija una calabaza adecuada y procure que las abejas no puedan salir de su interior). De su fogosidad sería suficiente con recordar que sus contemporáneos la llamaron “la boquiabierta” y “la boca de los diez mil hombres”.

Para terminar con los juguetes sexuales, y según nos cuenta Alicia Misrahi en su libro, en mi casa o en la tuya: confesiones de un toppersex. Los anillos para el pene se inventaron en China. Los primeros estaban hechos de párpados de cabra que conservaban las pestañas intactas. Aumentaban la erección de los hombres, mientras que las pestañas daban placer a las mujeres en sus zonas más sensibles.




Fuente:
Share:

viernes, 13 de julio de 2018

Poca memoria de la ‘Memoria Histórica’. Olvidan la quema de Iglesias y Conventos en la I República

En esta supuesta ‘Memoria Histórica’ de la izquierda liderada por el PSOE, no solo es que estén manipulando gran parte de nuestra historia, también están intentando ocultar el pasado obscuro de sus repúblicas. Ya escribí anteriormente sobre las cárceles del horror que fueron las CHECAS, algo que en su momento negaron y ahora quieren ocultar a toda costa, pero no es la única brutalidad que quieren tapar. En una parte de ese alterado texto que llaman ‘Memoria Histórica’, dicen que nunca existió el saqueo y la quema de Iglesias, que en todo caso eso habría sido un incidente aislado. Otra mentira más entre tantas otras de esta izquierda española. Que por cierto, siempre se suele hablar de las iglesias que ardieron en Madrid, dando la sensación que fue la única ciudad que sufrió los ataques y nada más lejos de la realidad, también se incendiaron conventos e iglesias en Sevilla, Córdoba, Granada, Alicante, Murcia, Cádiz, y Málaga, siendo esta última en la que más recintos católicos ardieron en esos días superando a Madrid.

Primer gobierno republicano.

El primer gobierno de la I República (14/04/1931) estuvo formado por 12 individuos, 8 masones, dos marxistas, y dos católicos. Este gobierno estaba presidido por Alcalá Zamora (católico), y el ministro de gobernación Miguel Maura (católico). A pesar de sus cargos pocas decisiones podían tomar, ya que estaban atenazados por los otros 10, especialmente por Manuel Azaña, ministro de la guerra. Al constituirse dicho gobierno, a través del diario oficial hicieron la siguiente declaración: “El Gobierno provisional hace pública su decisión de respetar de manera plena la conciencia individual  mediante la libertad de creencias y cultos, sin que el Estado, en momento alguno, pueda pedir al ciudadano revelación de sus convicciones religiosas.”. También durante las siguientes semanas fueron aprobando una serie de medidas con mucho significado, fueron las siguientes normas: “supresión de las órdenes militares”, “supresión de la obligación de asistir a actos religiosos en cárceles y cuarteles”, “prohibición de participación oficial en actos religiosos”, “final de las exenciones tributarias a la Iglesia, privación de sus derechos a la Confederación Nacional Católico-Agraria”, “prohibición a los militares de asistir a actos religiosos no siendo a título personal”, “suspensión de las fiestas patronales a los distintos Cuerpos y Armas del Ejército”. Como se puede ver y a pesar de que estas normas fueron aprobadas en el 31, nos siguen sonando aún ahora, ya que cada vez que hay un gobierno de izquierda intentan restaurarlas. Es lo que tiene su anticatolicismo, dando igual las creencias de los españoles.

Revueltas del 10, 11, y 12 de mayo de 1931.

En la mañana del 10/05/1931 en la calle de Alcalá de Madrid, tuvo lugar la inauguración del Círculo Monárquico Independiente fundado por Luca de Tena, director del ABC. Con esto pretendía construir un partido monárquico que pudiera presentarse a las elecciones. Al parecer, pocas horas después un grupo de personas se congregó frente al edificio montando lío, pero poco hicieron ya que el recinto estaba custodiado por la policía, solo hubo algunas peleas entre dos personas que llegaban en un taxi a la reunión con los congregados a las puertas, también prendieron fuego a varios coches que estaban aparcados cerca. Tras esto, la multitud se dispersó y un grupo de personas se dirigió a las oficinas del ABC con la intención de apedrearlas e incendiarlas, al llegar el grupo se montó tal trifulca que la guardia civil tuvo que intervenir efectuando algunos disparos matando a dos personas. Acto seguido a estos sucesos, se organizó una manifestación frente a la Jefatura de policía, como habían saqueado algunas armerías dispararon contra una unidad montada de la guardia civil, quemaron un quiosco del Debate, periódico católico, y una librería católica. Por la noche el ministro de gobernación Maura, intentó movilizar a la guardia civil para poner orden, más cuando habían recibido informes de que grupos de jóvenes del Ateneo de Madrid se estaban preparando para quemar conventos, pero el resto de ministros encabezados por el Presidente Alcalá Zamora y Manuel Azaña se opusieron restando importancia a los sucesos, y diciendo que si algo más pasaba que solo sería justicia.

Al día siguiente durante una reunión de gobierno, recibieron la noticia que la Casa Profesa de los Jesuitas estaba en llamas, de nuevo Maura intentó movilizar a la guardia civil pero el resto de ministros se negaron. Se dice que el miembro más radical y peligroso, Manuel Azaña, llegó a decir, “ni todos los conventos de Madrid juntos, valen lo que una uña de un republicano”, y amenazando con dimitir si por esa estupidez salía herido un republicano. Aún así, y a pesar de la renuencia del Gobierno, tras la ingente cantidad de recintos incendiados, la tarde del día 11 de mayo de 1931 el gobierno de la I República, declaró el estado de guerra. 

Los recintos religiosos quemados por grupos de izquierda durante los días 11 y 12 de mayo de 1931.

Casa Profesa de los Jesuitas.
Centro de Enseñanza de Artes y Oficios de la calle de Areneros.
Parroquia de Santa Teresa y San José de los Carmelitas Delcalzos de la Plaza de España.
Colegio de Nuestra Señora de las Maravillas de Cuatro Caminos.
Colegio de María Auxiliadora de las Salesianas.
Convento de las Mercedarias Calzadas De San Fernando. Según dicen, en este antes de prenderle fuego desenterraron las momias de las monjas para ser paseadas, y después quemarlas.
Colegio del Sagrado Corazó de Chamartín.
Colegio de las Bernardas de Vallecas.
Colegio de la Inmaculada y San Pedro.

Obviamente en esos incendios se perdieron decenas de miles de libros que había en sus bibliotecas, muchos de ellos irremplazables. Había libros de Lope de Vega, Quevedo, Saavedra, Calderón de la Barca, entre muchos otros. Sin contar la gran cantidad de obras de arte que quemaron o desaparecieron.

Recintos religiosos incendiados en Málaga.

Palacio Episcopal.
Iglesia de la Merced.
Santa Iglesia Catedral Basílica de la encarnación.
Iglesia de San Pablo.
Iglesia de San Felipe Neri.
Iglesia De los Santos Mártires.
Iglesia del Convento de Santo Domingo.
Iglesia de San Julián.
Iglesia del Puerto De la Torre.
Convento de San José.
Convento de San Agustín.
Convento de los Ángeles.
Convento de la Aurora María.
Convento de las Carmelitas Descalzas.
Convento de las Hermanas De la Cruz.
Convento de los Hermanos Maristas.
Convento de Barcenilla.
Capilla de San José.
Ermita de Zamarrilla.

A esta brutal actividad crematoria, hay que añadirle que hubo más de una veintena de recintos religiosos que fueron asaltados o saqueados. Creo que cualquier persona podrá imaginar la cantidad de pérdidas de todo tipo que hubo esos días. Como escribo al principio, también ardieron iglesias y conventos en Alicante, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Murcia, y Granada, pero a mucha menor escala que Málaga y Madrid. Y todo esto gracias a la permisibilidad del gobierno republicano.

Esta parte de nuestra historia a los de la ‘Memoria Histórica’, parece ser que también se les ha olvidado nombrar, su sectarismo y manipulación llega hasta estos niveles. También habría que explicarle a los que tanto gritan, “¡arderéis como en el 36!”, que por mucho que rime no es del todo cierto. Es verdad que durante las épocas republicanas siempre se quemaron recintos católicos, pero generalmente eran incendios aislados. Pero como escribo en este texto, fue en el 31 cuando tan solo en dos días ardieron más recintos católicos que en el resto de años de los gobiernos republicanos. Pero claro, a las masas se les da una consigna que rime aunque no sea verdad, y la merma la gritará semidesnuda, con la máxima exaltación, y con el mayor tono amenazador que puedan. Eso sí. Su ineptitud no les dejará ver que lo que tanto les gusta gritar es mentira, una falacia. Esto es uno de los mejores ejemplos que hay, para demostrar hasta donde llega el adoctrinamiento y el lavado de cerebro que llevan a cabo los líderes de la izquierda, con sus juventudes. Aún así, hay que recordarles que por mucho que adoctrinen, por muchos lavados de cerebro que hagan, que por mucho que falseen, la historia no se puede cambiar.



Luis Barros.
Share:

jueves, 5 de julio de 2018

Las brutales y sádicas torturas que practicaban en las checas, algo que los de la ‘Memoria Histórica’ han olvidado

Cuánto orgullo de la izquierda por su supuesta ‘memoria histórica’, que pretenden convencernos que fue la realidad de lo sucedido en España, aunque solo cuenten lo que les conviene, manipulando y adaptando a sus ideales gran parte de nuestra historia, y en la que ocultan las partes obscuras de su pasado republicano. Ya que en España, desde que se llevó a cabo el levantamiento del 18 de Julio de 1936, donde llegaron al gobierno de la república los vencedores del Frente Popular, un grupo de partidos políticos de izquierdas extremistas y sindicatos obreros, entre los que también estaban los de la FAI, (Federación Anarquista Ibérica), que, tanto en Madrid Barcelona, y Valencia, crearon en inmuebles expropiados, sus respectivos centros, comisiones represivas para realizar detenciones, requisas y asesinatos. A estos centros se les conocía como checas, imitando así el nombre que en la Rusia soviética, se les daba a los centros de exterminio donde se cometía todo tipo de brutales y sádicas torturas a los que consideraban “un peligro para el régimen”. El nombre que se les dio a estas cárceles, checa, significa en ruso, “Comité de policía política secreta en la antigua Unión Soviética”. Una de las más conocidas es la ‘CHEKA de Bellas Artes’ en Madrid, donde está ahora el Círculo de Bellas Artes. En esta prisión, se calcula que murieron más de 1.800 personas en casi tres años que estuvo activa.

Tan brutales fueron las torturas en dichas prisiones, que el anarquista, Diego Abad de Santillán dice lo siguiente en, Por qué perdimos la guerra: “Uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos en nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día […] Lo ocurrido en las checas comunistas de la España republicana cuesta trabajo creerlo. En el Hotel Colón, en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tienen antecedentes en la historia de la Inquisición”. Sí, muy bien. Pero nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no hubo listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se podría pensar que no lo hicieron para protegerse, la realidad es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y por lo tanto, tenían que ser aniquilados. Las checas fueron auténticos campos de concentración, casi idénticos a los creados por el régimen nazi. Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con la comida (...) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un régimen comunista en España. Es decir. Las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para exterminar a todas las personas que estaban en contra o pensaban de forma diferente. El gobierno republicano negó la existencia de las checas como cárceles de tortura, diciendo que los encarcelados podían caminar con Libertad por ellas. En definitiva, las checas, según los republicanos, sólo eran prisiones, y nunca se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido varios testimonios de personas que sufrieron las infames torturas que se llevaron a cabo en ellas.

Las diversas técnicas de tortura en las checas.

Hay que decir que algunas de las prácticas eran totalmente innovadoras en España, y esto fue ‘gracias’ a la llegada de activos de los bandos estalinistas al país para reforzar al Frente Popular.

“El submarino seco”: si la víctima no hablaba, le encasquetaban una bolsa de plástico que le cubría toda la cabeza hasta el cuello ajustándola al mismo, con el objetivo de generarle asfixia. A veces también utilizaban un cinturón que ceñían alrededor del cuello para provocar estrangulación.

“La banderilla”: consistía en inyectar en las manos y pies del preso, agua mezclada con heces para provocarles dolorosos abscesos en los miembros infectados y la disfuncionalidad de los mismos.

“Badajo”: consistía en colgar la víctima con las manos atadas en la espalda. Pasaban una cuerda por una polea y se la ataban a las muñecas, luego tiraban de la cuerda hasta que la persona quedaba levantada del suelo, hasta romperle los omoplatos.

“Empetao”: la víctima desnuda era atada en decúbito prono (boca abajo) sobre un banco con las piernas a cada lado. Los interrogadores le introducían a la víctima el cuello de una botella por el recto, empujando hacia dentro del intestino, una vez introducida media botella tiraban de ella, la cual hacía ventosa y succionaba la víscera. Si la víctima era mujer realizaban la misma técnica por la vagina.

“La ratonera”: consistía en colocar una rata dentro de una cacerola en la que sentaban a la víctima desnuda y atada para que no se pudiera levantar. Seguidamente con un infiernillo eléctrico procedían a calentar la olla, lo que provocaba que la rata quisiera salir de la misma al percibir el calor. La rata intentaba desgarrar un orificio a través del cuerpo de la persona para poder escapar.

“El collar eléctrico”: Se colocaba un collar de bolas metálicas alrededor del cuello de la víctima que iba conectado a un cable a través del cual se le administraban descargas eléctricas reguladas en intensidad.

“La ducha fría”la ducha era un pequeño cuarto en cuya parte exterior se hallaba instalada una manguera que introducía agua fría a gran presión. En el se encerraba a la víctima completamente desnudo y era sometida a una prolongada y violenta ducha.

“La argolla”: consistía en colocar a la víctima desnuda, atada de manos y colgado por un pié en una argolla con la cabeza hacia abajo, sumergiendo la cabeza de la persona a la altura de la nariz en un recipiente con agua o excrementos mientras era azotado. Para poder respirar debían contraerse, realizando un esfuerzo inhumano hacia arriba para sacar la nariz del líquido.

“El gancho”: la víctima era atada por las muñecas y colgada de un gancho fijado en el techo. A los pies de la víctima se ataba pesas, a fin de producir una mayor tracción sobre sus articulaciones. Suspendido de esta forma y desnudo, era azotado para que confesara.

“El tizón”: la víctima era atada por las muñecas a un gancho en el techo con los pies en el suelo. Mientras era interrogada se le producían con cigarros o con una plancha de ropa quemaduras en el tórax y abdomen.

“El pozo”: la víctima era introducida en una estrecha estructura de madera sobre un pozo. En ella se montada una polea para hacer descender o izar al prisionero. Así podían sumergirle la cabeza en el agua el tiempo que quisieran y prolongar la sensación de ahogamiento.

“El gomazo”: consistía en colocar alrededor de la cabeza una goma elástica ancha a la altura de la frente. De dicha goma colgaba una campanilla de la que trababan y soltaban para que la campanilla metálica impactara contra el cráneo durante el interrogatorio.

“Quebrantahuesos”: con una tenaza de punta hueca luxaban la falangeta de cada dedo, posteriormente luxaban la falangina y finalmente las falanges. En ocasiones también lo hacían con los dedos de los pies. Con un artilugio denominado “Talón de Aquiles” luxaban todas las falanges de la mano a la vez.

“El deposito”: Consistía en cerrar a la víctima a obscuras en una pequeña habitación que se utilizaba como depósito de cadáveres. En dicha habitación se encontraban diversos cadáveres compañeros de la persona que habían sido asesinados al aplicarles las técnicas de tortura. En el habitáculo había un fuerte olor a cadáveres en descomposición. Podían pasar ahí varias noches.

“La bañera”: consistía en interrogar la víctima dentro de una bañera con agua fría jabonosa donde en su fondo habían depositados trozos de vidrio. La persona estaba con las manos atrás y atadas por las muñecas, mientras su cuerpo se iba cortando con los vidrios.

“Echar a los cerdos”: En los patios de algunas checas como la de San Elías, se criaban cerdos. La técnica consistía en realizar a la víctima varios cortes profundos por las piernas a la vez que era lanzado al centro de la piara, los cerdos al percibir el olor de la sangre la agredían a mordiscos hasta comérsela viva. En ocasiones hacían presenciar la tortura de su compañero, a la víctima que sería interrogada después. O bien ya difunta, el cuerpo de la víctima era troceado y lanzado como alimento.

Cuando una víctima caía exhausta de agotamiento por las diversas torturas y no le había podido sacar información en el interrogatorio, eran llevadas a la enfermería donde le inyectaban un estimulante: normalmente cloruro de cocaína, por vía intravenosa. Esto les provocaba una duradera euforia que permitía seguir con las torturas. Y obviamente, estas no eran todas las técnicas que había, a estas hay que añadir las palizas, violaciones, etc. Se calcula que en estas prisiones, murieron al rededor de 10.000 personas, aunque es imposible de comprobar por falta de documentación.

Curiosamente, a todos los historiadores que han creado la llamada ‘Memoria histórica’, se les ha olvidado por completo toda esta época obscura de la historia de España, debe de ser que como es de la época de la II República, no hay que tener memoria de tales hechos. Para esta falsa ‘Memoria Histórica’, solo se tiene en cuenta la dictadura franquista, y una parte de la historia de esas décadas completamente manipulada. Esto suele pasar cuando los historiadores solo ven los hechos desde un lado ( solo con un ojo, el otro lo tienen cegado por su partidismo ). Que estos ‘manipuladores’ de la historia, no nos intenten convencer solo de su versión. Aquello fue una guerra y como en todas las guerras, hubo muertos en ambos lados, ambos bandos torturaron a personas, y ambas épocas, la republicana, y la franquista, fueron dictaduras. Quien no quiera ver esto, no está capacitado para hablar o dar clases de memoria histórica.



Luis Barros.
Share:

domingo, 1 de julio de 2018

El Red Bull y la Viagra de los gladiadores

Aunque generalmente asociamos la expresión “ponerse a dieta” con la reducción drástica de alimentos para recuperar la figura perdida, no hay que engañarse, porque sólo se puede recuperar lo que una vez se tuvo, el término dieta viene del latín, diaeta, que se podría traducir como estilo de vida equilibrado. Así que, si ya lo sabían los romanos, dejemos a un lado esas brutales dietas que suponen simplemente dejar de comer y recuperemos la diaeta... de los gladiadores.

En cada escuela de gladiadores, ludus, ) los esclavos, prisioneros de guerra e incluso hombres libres sedientos de sangre o de gloria practicaban y se ejercitaban en el arte de la lucha para salir victoriosos de los combates en la arena. Lógicamente, también era muy importante su preparación física y la dieta. Contrariamente a lo que podríamos pensar, por las imágenes de hombres musculosos y fornidos que el cine y la TV nos han grabado a fuego en nuestras retinas, su dieta no era rica en grasas y proteínas animales, sino todo lo contrario. Científicos de las Universidades de Berna y Viena han estudiado los restos de decenas de gladiadores encontrados en una necrópolis de Éfeso (ciudad de la Antigüedad situada en la actual Turquía) Igual que hoy en día los deportistas toman barritas energéticas o bebidas isotónicas para recuperarse de los esfuerzos, los gladiadores tomaban un brebaje de cenizas vegetales disuelto en agua y endulzado con miel. Eso sí, pero sin darles alas.y han llegado a la conclusión de que su dieta consistía principalmente en cereales, legumbres, verduras y apenas carne. Por lo que los podríamos considerar casi vegetarianos. Entonces, ¿su dieta no se distinguía de la del resto de los mortales? Algo sí que había distinto, porque comparando los huesos de los gladiadores con el de otros cuerpos de la época, los de los luchadores presentan mayores niveles de ciertos elementos, como el estroncio. ¿Y a qué se debía? Pues a su bebida energética. Igual que hoy en día los deportistas toman barritas energéticas o bebidas isotónicas para recuperarse de los esfuerzos, los gladiadores tomaban un brebaje de cenizas vegetales disuelto en agua y endulzado con miel. Eso sí, pero sin darles alas. Y lo de la Viagra, no es exactamente que ellos la consumiesen, sino que se obtenía de sus cuerpos: se creía que el sudor y la sangre de los gladiadores podía curar la impotencia -supongo que por aquello de la virilidad de estos luchadores-. De hecho, algunos comerciantes dedicados al noble arte del engaño de los ingenuos esperaban en el espoliario, (lugar donde se desnudaba a los gladiadores muertos y se remataba a los heridos mortalmente) para recoger las sustancias del amor y venderlas en pequeños frasquitos.


Share: