jueves, 27 de julio de 2017

Basta de tanta exigencia musulmana.

En los últimos días han salido varias informaciones del rechazo de asociaciones musulmanas hacia los perros, al parecer la secta islámica los considera animales impuros. Según dicen, el rechazo a los perros en el mundo islámico se encuentra en los hádices (hechos o dichos de Mahoma según los que se consideran fuentes fidedignas). Sobre dicho tema se citan dos. En el primero, Gabriel prometió al profeta que iría a visitarle, pero no fue, y más tarde le dijo que los ángeles no entran en una casa en la que haya una imagen o un perro. En el segundo, un tal Abdullah dice que “Alá ha ordenado matar los perros”. En pocas palabras, no lo tienen nada claro.

Como suele pasar con esta gente cuando no les gusta algo, rápido empiezan a exigir prohibiciones. Como es el caso de dos asociaciones islámicas asentadas en Lérida han exigido al Ayuntamiento que lleve a cabo una normativa municipal para prohibir la presencia de perros tanto en  el transporte público como en las zonas frecuentadas por musulmanes, como les consideran “animales impuros” por el islam, les ofende su presencia. Pero no solo eso, gran parte de ellos les consideran basura, creyéndose tener la potestad de actuar contra los perros como les venga en gana, algunos han empezado a envenenarlos. También en Lérida, se produjeron al menos la muerte de 15 perros por envenenamiento.

Esta gente sigue sin enterarse que los que llegan a un país, son los que se tienen que adaptar a la cultura y costumbres, no el país a ellos. Pero es lo que tiene el islam, la falsa creencia de sentirse superiores y pensar que están por encima de cualquier cultura, tradición, o costumbre que no les guste. Pero claro,  el problema también radica en que gran parte de la política les consiente demasiadas tonterías a esta gente, de ahí, que cada vez exijan más. La prueba está, en que hay varios Ayuntamientos valorando seriamente la prohibición de los perros en el transporte público.

Me gustaría recordar que si esa normativa se llevase a cabo, los perros guía se verían incluidos en la prohibición, anulando así, la capacidad de moverse de centenas de usuarios de perros guía. Vulnerando de forma brutal los derechos de las personas ciegas, ya que la entrada de un perro guía a cualquier sitio es un derecho por ley. Yo, como antiguo usuario de un perro guía, sé perfectamente lo que significaría prohibir algo así. Por lo tanto, espero que los que están tentados a ceder a dicha exigencia musulmana se lo piensen bien. Porque si alguna de esas normativas ven La Luz, seremos muchos los que presionaremos a la ONCE para que denuncie de forma contundente. Y no, no es una amenaza. Será un echo.



Luis.
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