jueves, 16 de febrero de 2017

Macarra de plumas moradas.

Hay personas que las victorias les hace volver a ser lo que siempre han sido pero por conveniencia lo ocultaban, utilizando caretas de muchas caras. Según corriera el viento esa utilizaban, la de progres pro políticas nórdicas, cuando en realidad es la estúpida política buenista y pro islam subvencionada por Irán.  La de socialdemócrata, cuando en realidad es el rancio comunismo subvencionado por el régimen chavista venezolano. La de feministo, cuando en realidad desea azotar hasta sangrar a una mujer. La de patriota, cuando en realidad apoya la ruptura de España. La de ser pacífico, cuando en realidad le gusta ir de caza de "fachas." La de encumbrar a hombres de paz, cuando en realidad son etarras y asesinos de más de 850 personas, etc. Pero se las ha quitado todas y él coletas ha vuelto en todo su esplendor. Así es, en todas sus facetas lo tenemos en plena forma, como matón de instituto, macarra de barrio, chuloputas de playa... en definitiva, el amo líder podemita vuelve a coger las riendas de su masa borreguil. Ya pudimos ver el cambio el pasado domingo, él coletas tras su victoria salió pavoneándose cual pavo real, allá por donde pasaba abría su cola de plumas moradas dejando claro que el amo líder volvía a ser el más fuerte; totalmente intocable.

Como se preveía ayer el macarra de plumas moradas, siguió con su particular matonismo en el congreso. Montando el circo con chulería jaleado por sus 69 borregos, setenta macarras sin ningún tipo de educación ni respeto al resto de diputados. Tan exaltado estaba que brotó de él su personalidad de mató de instituto, así que se mostró con una actitud retadora, llegando a emplazar al parlamentario popular por Málaga, Ángel González, a que bajara de su escaño para hablar cara a cara. Solo le faltó subirse al estrado de un salto y proclamar puño en alto que estaba preparado para repartir hóstias como panes, que se pusieran en fila e iban a recibir uno tras otro. Y tras tal bufonada, bajar del estrado de otro salto darle un cachete en el culo a su chica al tiempo que suelta una carcajada estridente, abrazarle por la cintura mientras le dice al oído, "esta noche te voy a comer todo lo negro nena." Estoy seguro que habréis visto algún macarra de barrio hacer algo parecido. Me diréis que ayer este individuo no daba esa sensación.

Sinceramente, ¿hasta cuando se les va a seguir consintiendo esos modales? Creo que es hora de que la Presidente del congreso pare ese comportamiento, si no, se irán envalentonando y se le puede ir de las manos.


Luis.
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