lunes, 19 de diciembre de 2016

Queremos NAVIDAD.

Y por fin, dirán algunos. Ya hemos entrado en las tres semanas navideñas del año. Unas semanas donde el cien por cien de los niños y una gran parte de los adultos recuperan la ilusión. La ilusión navideña, las reuniones familiares en los cinco días señalados. Y obviamente, regalos y más regalos. Son días donde la ilusión de los niños va en aumento por cada día que pasa. Primero por Papá Noel, y a continuación los Reyes Magos. En pocas palabras, la ilusión por nuestras tradiciones y creencias.

Con tradición me refiero a todo lo que significan estos días. En todo lo que se suele hacer en navidad. Ver la iluminación de la ciudad, sus adornos, las decoraciones de tiendas, edificios o plazas... y el Belén. El Belén que en si, es el símbolo principal de estas fiestas. Si en España las navidades tienen un icono es el Belén. Y seguramente por ese motivo los ataques de la extrema izquierda se centren en despreciar a los BELENES.

Esta extrema izquierda que se empeña día a día en destruir y humillar nuestras creencias, lo nuestro. Empezando por cambiar el nombre de las fiestas, hasta por ridiculizarlas y convertirlas en un esperpento barrio bajero de un pésimo gusto. Solo hay que recordar lo sucedido el año pasado. Desde la señora. Colau, llamando a la NAVIDAD, solsticio de invierno, las reinas magas de Valencia, la verbena de la cabalgata de Madrid. Y muchas más por toda España que no tengo tiempo de recordar, ni me apetece.

Pero me voy a centrar en Madrid, que es donde vivo y tengo que aguantar una y otra vez las estúpidas carmenadas de eso que tenemos por alcaldesa. Que sigue empeñada en seguir con sus estupideces. Bueno, vale. No solo ella, también toda la banda que le rodea. La misma banda que el año pasado en el colmo de la estupidez y demostrando una vez más su ineptitud; les dio por decir navidades laicas. ¿Hay mayor incoherencia? Ya que la navidad es una festividad religiosa que se celebra el 25 de diciembre en que los cristianos conmemoran el nacimiento de Jesucristo. Así que estas personas nos deberían de explicar como pueden llamar laica a una celebración religiosa. Aunque obviamente no lo harán, ya que generalmente es imposible explicar una estupidez.

Pero la señora. Carmena, no solo nos insulta con lo del Belén. Al parecer siempre tiene que montar un lío en estas fechas. Así que se le ha ocurrido la idea de cerrar la Gran Vía al tráfico, según ella por la contaminación. Cuando se dio cuenta que esa excusa era una memez, cambió y ahora dice que es para que los madrileños tengan mejores navidades paseando por la Gran Vía sin coches. Una memez mayor, ya que lo único que ha hecho es atascar El Centrode Madrid, que es justo la mayor zona de compras de la ciudad. Y toda esa masa borreguil que le apoya, aplaudiendo sus decisiones como locos y hasta con las orejas.

Esta gente podemita nos quiere imponer lo suyo. Pues van mal. Los madrileños quieren navidad, Madrid quiere navidad, los españoles queremos navidad. Y la prueba está en el éxito de la iniciativa de los BELENES en la puerta de Alcalá. Así que al que no le guste la NAVIDAD que mire a otro lado. Y si hay alguien que le ofenda la NAVIDAD, que se vuelva por donde vino. Así de fácil.

Yo, y mi tacto.
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