viernes, 30 de diciembre de 2016

Vendehumos de falsos humos.

Ignoro si la señora. Carmena tiene carnet de conducir o coche. Pero lo que si hemos podido saber los habitantes de Madrid tras más de un año de gobierno podemita, es la gran fobia de la alcaldesa hacia este tipo de vehículo. Algo que ya pudimos ver desde el primer día que la banda podemita entró en el ayuntamiento. Ese penoso y teatral día donde toda esta banda llegó de distintas y variadas formas al Palacio de Cibeles, en bicicleta, caminando, transporte público, etc. La teatralidad fue tal que hasta vimos una serie de fotos de la nueva alcaldesa viajando en el metro a su nuevo puesto de trabajo, rodeada de un nutrido grupo de palmeros. Porque claro. ¿Que mejor forma de seguir con la consigna repetida una y otra vez de que ellos eran la gente? Pero no solo era el típico mensaje populista, no. También era una declaración de intenciones que llevarían acabo más adelante. Y la verdad es que no tuvimos que esperar mucho ya que al poco tiempo desde el ayuntamiento se empezó a hablar de peatonalizar El Centro de Madrid y hasta grandes calles y avenidas como la Gran Vía o la Castellana, estas dos principales arterias de la circulación de la ciudad. Poco después se empezó a hablar de cerrar la llamada almendra central que no es otra cosa que la zona que está circunvalada por la calle 30. O sea, ninguna tontería ya que es una zona amplísima de Madrid. Sin tener que recordar que es la mayor zona de comercio y ocio de la capital. Pero muchos sabíamos que esto último daría igual, la decisión estaba tomada solo faltaba una excusa para llevar adelante el plan.

Y la excusa llegó en pleno verano. Fue toda una sorpresa que fuera la supuesta contaminación, algo bastante raro por la época y el mes. Que la contaminación suba en invierno suele ser normal por el tema de la inversión térmica, ¿pero en verano? Teniendo en cuenta que era julio, no había colegios y una buena parte de la población ya de vacaciones, por lo tanto menos tráfico en la ciudad. Pero eso fue lo que se anunció desde el ayuntamiento y tras informar de las medidas tomadas para intentar reducir los niveles de contaminación. Obviamente se montó la mundial. Ya que las restricciones decididas lo único que lograron fue atascar las entradas a Madrid. Todos sabemos que el gobierno de Carmena no se caracteriza por su inteligencia ni coherencia pero la decisión era una absoluta estupidez, una Carmenada más. Y lo más sorprendente de todo es que solo duró unos pocos días. Así que vamos a ver. Si la contaminación varía según la climatología como nos están diciendo ahora, ¿qué fue lo que pasó en julio? Ya que como de todos es sabido en Madrid el clima en verano, no es nada variable. ¿Se esfumó sin más? Obviamente, no. Mi opinión es que fue una maniobra de tentativa para calibrar la reacción de la ciudadanía. Y así saber como llevar acabo su verdadero plan. Que es justo en el que nos encontramos ahora y empezó hace unas semanas con los primeros cierres de la Gran Vía. Me explico. Cerrando la Gran Vía lo que conseguían era atascar sus al rededores y eso en invierno la consecuencia más normal es que los niveles de polución aumentaran de forma significativa y así tener la excusa perfecta para seguir con las restricciones de circulación en El Centrode la ciudad.

Se dice que hay informes donde se detalla que en Madrid aún no se ha llegado a los límites establecidos por los protocolos de alta contaminación. Que las medidas que se están tomando ahora, son exageradas. Por lo tanto. ¿Qué intentan hacer desde el ayuntamiento? En mi opinión, simplemente aparentar. Aparentar que están haciendo todo lo posible contra la supuesta altísima contaminación. Y así más adelante tener las manos libres y motivos para empezar a cerrar al tráfico El Centro de Madrid. Que en si, siempre ha sido el motivo principal de toda esta farsa. Pero como siempre de una forma pésima, nada raro por otra parte. Ya que este gobierno podemita nos tiene acostumbrados a ejecutar sus decisiones sin planificar nada. Estamos acostumbrados a ver que se hacen las cosas sin pensar, ni en las consecuencias ni en los ciudadanos.

Luis.
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